Que se escuche la voz de nuestros pueblos milenarios pues nuestros sabios y ancestros en sus sueños de Ayahuasca y de la Mama Coca, ya escucharon el llamado de la tierra, de la madre tierra, el llamado de la vida: coherencia, respeto a la palabra, a la vida, a los derechos de la naturaleza, a los de las generaciones futuras.En tamal 29 de diciembre de 2.009













































