tuvimos un plan de aumento de la cobertura sin recursos adicionales.
Como consecuencia, el discurso de la calidad queda en palabras, olvidando que
gratuidad sin justicia educativa no es posible. Esta política, bautizada
como "racionalización", terminó como irracionalidad, pues no atendió las
condiciones del maestro para garantizar un real aprendizaje.
La discusión se profundiza cuando en la racionalización administrativa
desaparecieron los orientadores, los psicopedagogos, los bibliotecarios, en una
escuela desmantelada de las ayudas que había para la socialización de los jóvenes, más allá de escolaridad y la
atención de factores asociados con el rendimiento escolar. Predominó
entonces una concepción que busca articular los contenidos y la filosofía de la
educación a los requerimientos de la globalización, que en este campo presenta
por toda América Latina varias generaciones de reformas para que todo funcione
según las nuevas exigencias.
En todos los escenarios educativos, el debate sobre qué hacer con la
educación no se ha clausurado. Las mismas líneas matrices de ella no
acaban de delinearse. No en vano se han realizado en los últimos años
140
nuevas leyes de educación en el mundo, más de 25 de ellas en
América.
el debate sobre la pertinencia vuelve a ponerse a la orden del día en
educación. La pregunta es si, a pesar de los procesos globales
gestados en
la revolución científico-técnica en marcha, las características
de la educación
deben responder al trabajo laboral o solamente al mercado, o
la educación cumple
funciones más amplias en la sociedad, que tienen que ver
con los fenómenos que
ahora encontramos en nuestra realidad de violencia
juvenil, falta de futuro y
opciones en el mundo laboral, o de ingreso a la
universidad para los sectores
más pobres.
El movimiento pedagógico adquiere nuevas energías. Los movimientos
sociales, indígenas, afro, barriales, reconocen una gratificante vitalidad en la
educación popular, con miras a seguir empujando caminos alternativos.
El debate está abierto y hay que participar en él, sacando la educación de ser un asunto "técnico objetivo" para hacerla profundamente política.
Afrontamos una ideología limitante, ya sea que nos refiramos a ella en los
términos nuevos (competencias, resultados, habilidades y capacidad de
transferencia) o en los antiguos (intelecto, conocimientos, verdad, objetividad
y disciplina). En el primer caso, la educación (...) sirve a una
concepción cerrada acerca de relacion con la economía, y en el otro está al
servicio de la relación con la cultura cognitiva. La pregunta importante
es si es posible una concepción más abierta acerca del currículo, (...) una
relación más abierta con la sociedad (...) sustentada en una concepción más
abierta del ser humano. [Pregunta riesgosa aunque pertinente pues puede ser fácilmente asumida con intenciones manipuladoras proelitistas]
En tamal 14 de octubre de 2.010