Contra la tecnocracia: politización popular educacional (#691)

tuvimos un plan de aumento de la cobertura sin recursos adicionales. Como consecuencia, el discurso de la calidad queda en palabras, olvidando que gratuidad sin justicia educativa no es posible. Esta política, bautizada como "racionalización", terminó como irracionalidad, pues no atendió las condiciones del maestro para garantizar un real aprendizaje.
La discusión se profundiza cuando en la racionalización administrativa desaparecieron los orientadores, los psicopedagogos, los bibliotecarios, en una escuela desmantelada de las ayudas que había para la socialización de los jóvenes, más allá de escolaridad y la atención de factores asociados con el rendimiento escolar. Predominó entonces una concepción que busca articular los contenidos y la filosofía de la educación a los requerimientos de la globalización, que en este campo presenta por toda América Latina varias generaciones de reformas para que todo funcione según las nuevas exigencias.
En todos los escenarios educativos, el debate sobre qué hacer con la educación no se ha clausurado. Las mismas líneas matrices de ella no acaban de delinearse. No en vano se han realizado en los últimos años 140 nuevas leyes de educación en el mundo, más de 25 de ellas en América.
el debate sobre la pertinencia vuelve a ponerse a la orden del día en educación. La pregunta es si, a pesar de los procesos globales gestados en la revolución científico-técnica en marcha, las características de la educación deben responder al trabajo laboral o solamente al mercado, o la educación cumple funciones más amplias en la sociedad, que tienen que ver con los fenómenos que ahora encontramos en nuestra realidad de violencia juvenil, falta de futuro y opciones en el mundo laboral, o de ingreso a la universidad para los sectores más pobres.
El movimiento pedagógico adquiere nuevas energías. Los movimientos sociales, indígenas, afro, barriales, reconocen una gratificante vitalidad en la educación popular, con miras a seguir empujando caminos alternativos.
El debate está abierto y hay que participar en él, sacando la educación de ser un asunto "técnico objetivo" para hacerla profundamente política.
Afrontamos una ideología limitante, ya sea que nos refiramos a ella en los términos nuevos (competencias, resultados, habilidades y capacidad de transferencia) o en los antiguos (intelecto, conocimientos, verdad, objetividad y disciplina). En el primer caso, la educación (...) sirve a una concepción cerrada acerca de relacion con la economía, y en el otro está al servicio de la relación con la cultura cognitiva. La pregunta importante es si es posible una concepción más abierta acerca del currículo, (...) una relación más abierta con la sociedad (...) sustentada en una concepción más abierta del ser humano. [Pregunta riesgosa aunque pertinente pues puede ser fácilmente asumida con intenciones manipuladoras proelitistas]
En tamal 14 de octubre de 2.010