"No es una mera coincidencia. La decisión colombiana es contraria a los principios de autonomía regional, enfrenta los avances progresistas y soberanos de los cuales goza un apreciable número de países del continente, y va de la mano del discurso y la acción extrainstitucional de Roberto Micheletti en Honduras. El entorno, de nexo paramilitar, que se vive en Colombia –con blancos fijos sobre Ecuador y Venezuela–, es similar, al compás de las declaraciones –por primera vez– de altos funcionarios del Estado de Israel y con factores del Partido Republicano en la opinión y el legislativo estadounidenses. Una combinación de eco regional que derrama el lenguaje y el aceite hirviente de la guerra. Es una decisión cuyos efectos mediatos e inmediatos pesarán –con víctimas y un mayor estropeo de la democracia– sobre el país y toda la subregión. El despliegue de inteligencia sobre el Amazonas, el Orinoco, el Pacífico, los Andes y el Atlántico dispara las alarmas de los países fronterizos de esas coordenadas, obliga al aumento en su gasto militar y dificulta la ejecución de los proyectados planes sociales, en pos de romper la heredada estructura de injusticia y cimentar democracia real."
Editorial de LE MONDE diplomatique - agosto 2.009