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En tamal 12 de abril de 2.015
Al definir con certeza y anticipación los rasgos de su época, Martí se consagra al deber “de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”.
Nuestra América es para él la del criollo, del indio, la del negro y del mulato, la América mestiza y trabajadora que tenía que hacer causa común con los oprimidos y saqueados. Ahora, más allá de la geografía, este es un ideal que comienza a hacerse realidad.
El señor no niega su amor al alma que se abre a la fuente inagotable de su gracia.
Todos los profesores de Colombia, sin excepción, tienen derecho a la libertad de cátedra.
Este es un derecho tan importante como lo son la libertad de cultos o de expresión, porque le permite al educador enseñar lo que su experiencia, estudios y criterio le dictan.