esta mercantilización de la ciencia y de los organismos encargados de producirla y de crear la mano de obra básica de su producción: el sistema educativo en general y las universidades científico-técnicas en particular, constituye cada vez más un nuevo paso hacia la consecución de mayores beneficios y de recortes de gastos; todo ello en un momento de cierto receso de las luchas en el que el estadocada vez representa más y mejor los intereses de los complejos industriales y financieros. La competición internacional por conseguir las mejores condiciones para las empresas ha dejado medidas tan mal vistas socialmente como la subida de la jornada laboral, apostando por otras que son más fácilmente camflables.