![]() |
| Imagen en: Azalea Robles |
En la doctrina militar contrainsurgente se inscriben las prácticas de tortura y terror contra la población civil con la doble finalidad de desplazar poblaciones de las zonas de alto interés económico y de callar la reivindicación social. El terror busca paralizar a la población e impedir la organización popular: es control social. La herramienta paramilitar del despojo es parte de esa estrategia estatal: es financiada por multinacionales, latifundio y Estado, y actúa en coordinación con el ejército.
Mientras se mantenga la doctrina militar del enemigo interno [la población civil], y la sistemática impunidad para los crímenes de estado en Colombia, la violencia sexual y el feminicidio continuarán su dramático crecimiento exponencial.
En tamal 17 de abril de 2.011
