Alienados en la alimentación (#1.034)

Imagen en: UN Periódico
Tensión entre globalización y localización productiva  

La tendencia al monocultivo domina hoy la agricultura global. Siembras de solo una especie y una variedad implican un potencial riesgo fitosanitario que como una peste podría afectarla y potenciar la expansión de la enfermedad.

La experiencia dice que cuando las semillas de una cosecha se alejan de su “patria” genética, se experimenta una disminución de la diversidad, lo que ha conllevado desastres. Hace un siglo, el redescubrimiento de las leyes de Mendel sobre la genética concibió la ciencia de fitomejoramiento moderno, esa que creó unas pocas variedades de cultivos de alto rendimiento, borrando, en unas décadas, la poca diversidad genética que existía en el hemisferio norte. 

Las nuevas variedades fueron científicamente “diseñadas” para satisfacer los exigentes requisitos de la cosecha mecánica, la molienda, fermentación y horneado, pero su uniformidad ha aumentado el riesgo de enfermedades. Los criadores de semillas “mejoradas” consideraron necesario el viaje de regreso a los antiguos centros de la diversidad genética en Asia, África y América Latina, con el objetivo de garantizar el éxito de sus variedades. El llamado “granero” de las naciones es rico en grano pero pobre en genes y, así, totalmente dependiente de la agricultura del Tercer Mundo para la supervivencia a largo plazo de la agricultura occidental.

Esas razones se esgrimen para mirar hacia la “rémora” de lo rural, desde una perspectiva distinta a la modernizante. Hay que encontrar respuestas a los desafíos planteados en las agriculturas ecológica, biodinámica, indígena, familiar, campesina y todos los diversos tipos de agricultura natural, que buscan el equilibrio con el ecosistema y a su vez producciones agrícolas sostenibles, mantenidas a lo largo del tiempo en distintas regiones del mundo, a pesar de las tendencias actuales que ponen en riesgo la seguridad alimentaria.
En tamal 10 de octubre de 2.011