“Su preocupación por la muerte nunca le hizo temerla (…) De esta lucha nada podría esperar él, indefenso como un tronco derribado. Y sin embargo luchaba (…). Con la muerte cerca, viva, anudada en sus pulmones, se levantaba cada día. Pudo suicidarse. Hubiera sido el camino más fácil. Y no lo quiso. Consciente, deliberadamente esperó la muerte. Y cuando llegó la saludó fría, serena, estoicamente”
En tamal 8 de diciembre de 2.011