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Renán Vega Cantor
La
flexibilización laboral ha llegado al sector docente, donde los trabajadores soportan
la reducción de salarios, el aumento de las horas de trabajo, junto con la
imposición del neotaylorismo. La
precarización laboral en el mundo educativo tiene la misma finalidad que la
flexibilización en cualquier sector productivo, esto es, aumentar las ganancias
vía el incremento de la productividad de los trabajadores. Aunque resulta extraño usar la noción de
productividad para referirse a los profesores, no lo es tanto, porque en la
nueva jerga empresarial el Banco Mundial concibe la educación como un negocio
en el que se “fabrica capital humano”. Paralelamente,
se aplican en las instituciones educativas programas de productividad y calidad
de estilo empresarial para determinar los niveles salariales a partir del
rendimiento individual de los trabajadores, así como rendición de cuentas y
estímulos personales. Por su parte, la
imposición del neotaylorismo pretende que los profesores asuman una demanda
creciente de estudiantes, y para hacerlo posible se fragmenta el acto
educativo, que ya no será impartido de manera prioritaria en las aulas sino a
distancia, a través de Internet.
En tamal 13 de agosto de 2.012
