En tamal 13 de mayo de 2.014 - 60 meses de looos tamaleees. Sexto mes; diciembre de 2.009
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Portada 7) Farsa (noviembre de 2.009)
"democracia" {de élite}, máscara política del capitalismo.Haga clic sobre la imagen

Él (Lavaque) tomó la mano de Bachué y felices caminaron por el campo saludando a las mariposas y colibrís que se enredaban en sus cuerpos, presentándose ante los elementales del agua, de la tierra y del viento. De una pequeña mochila sacaban sueños que iban colgando en el cuello de todos los seres que conocían y a todos daban sus besos.
Tiempo de Cantos, Edilberto Afanador Sastre; CAJIK, Casa Editorial, Cajicá, 2013; p.26Al llegar la noche los dos esposos buscaron un lugar en el cual todos los elementos de la naturaleza estuvieran presentes y que a la vez fuera iluminado por todos los astros de la noche. Entonces dedicaron su pensamiento a orarle al Universo, entonaban melodías que los hacían vibrar con destellos de luz dorada. Luego, dejaron sobre la hierba sus cuerpos y liberaron sus sueños que se fueron a jugar con los sueños de otros seres a mundos infinitos sin tiempo ni lugar.
La creación-La mujer y el hombre soñaban que Dios los estaba soñando. -Dios los soñaba mientras cantaba y agitaba sus maracas, envuelto en humo de tabaco, y se sentía feliz y también estremecido por la duda y el misterio. -Los indios makiritare saben que si Dios sueña con comida, fructifica y da de comer. Si Dios sueña con la vida, nace y da nacimiento. -La mujer y el hombre soñaban que en el sueño de Dios aparecía un gran huevo brillante. Dentro del huevo, ellos cantaban y bailaban y armaban mucho alboroto, porque estaban locos de ganas de nacer. Soñaban que en el sueño de Dios la alegría era más fuerte que la duda y el misterio; y Dios, soñando, los creaba, y cantando decía: -Rompo este huevo y nace la mujer y nace el hombre. Y juntos vivirán y morirán. Pero nacerán nuevamente. Nacerán y volverán a morir y otra vez nacerán. Y nunca dejarán de nacer, porque la muerte es mentira.Eduardo Galeano, MEMORIAS DEL FUEGO (1994) Volumen 1: Los Nacimientos
...uno de estos está en México, donde está un montecillo que llaman Tepeacac y que los españoles llaman Tepequilla, y ahora se llama Nuestra Señora de Guadalupe. En este lugar tenían un templo dedicado a la madre de los dioses, que ellos llaman Tonantzin, que quiere decir nuestra madre. Allí hacían muchos sacrificios en honra de esta diosa, y venían a ella de muy lejanas tierras, de más de veinte leguas de todas las comarcas de México, y traían muchas ofrendas: venían hombres y mujeres y mozos y mozas a estas fiestas.Era grande el concurso de gente en estos días y todos decían 'vamos a la fiesta de Tonantzin'; y ahora que está ahí edificada la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, también la llaman Tonantzin, tomando ocasión de los predicadores que también la llaman Tonantzin. ...y vienen ahora a visitar a esta Tonantzin de muy lejos, tan lejos como de antes, la cual devoción también es sospechosa, porque en todas partes hay muchas iglesias de Nuestra Señora, y no van a ellas, y vienen de lejanas tierras a esta Tonantzin como antiguamente.
Eduardo Galeano, Efemérides (1325-1536)12 de diciembre de 1531, Ciudad de México:Esa luz, ¿sube de la tierra o baja del cielo? ¿Es luciérnaga o lucero? La luz no quiere irse del cerro de Tepeyac y en plena noche persiste y fulgura en las piedras y se enreda en las ramas. Alucinado, iluminado, la vio Juan Diego, indio desnudo: la luz de luces se abrió para él, se rompió en jirones dorados y rojizos y en el centro del resplandor apareció la más lúcida y luminosa de las mujeres mexicanas. Estaba vestida de luz la que en lengua náhuatl le dijo: «Yo soy la madre de Dios.»El obispo Zumárraga escucha y desconfía. El obispo es el protector oficial de los indios, designado por el emperador, y también el guardián del hierro que marca en la cara de los indios el nombre de sus dueños. Él arrojó a la hoguera los códices aztecas, papeles pintados por la mano del Demonio, y aniquiló quinientos templos y veinte mil ídolos. Bien sabe el obispo Zumárraga que en lo alto del cerro de Tepeyac tenía su santuario la diosa de la tierra, Tonantzin, y que allí marchaban los indios en peregrinación a rendir culto a nuestra madre, como llamaban a esa mujer vestida de serpientes y corazones y manos.El obispo desconfía y decide que el indio Juan Diego ha visto a la Virgen de Guadalupe. La Virgen nacida en Extremadura, morena por los soles de España, se ha venido al valle de los aztecas para ser la madre de los vencidos.