Constituir historia popular

Casi siempre extraviamos nuestro rumbo atraidos por ilusiones ingenuas, sueños engañosos de gloria. Reconocimiento público que nos da la impresión de haber sido alguien en la vida y le otorgará trascendencia a nuestro nombre. Así es fácil terminar haciéndole morcillas al diablo (trabajando por intereses mezquinos que atentan incluso contra la propia estirpe). No obstante la historia real la hacen los pueblos. mAuriciO - 23 de septiembre de 2.010