Revolución del BIEN COMÚN, entre la caverna del ego y la trascendencia (#753)

Página de origen de la imagen: Comunidad Aymara de Cancosa
 
Mientras el ideal comunista parece caduco, un filósofo que se define como tal encuentra un eco remarcable, incluso en el extranjero.  Alain Badiou, quién analiza las condiciones para una verdadera igualdad, afirma la necesidad de una ruptura radical con el consenso democrático.
Badiou no espera definir un programa, sino usar la filosofía como una “potencia desestabilizadora de las opiniones dominantes” e imponerle una “pertinencia revolucionaria

La “hipótesis” de Badiou provoca, a largo plazo, un cierto estremecimiento. En lo inmediato, en cambio, ese “comunismo” poco perturba el orden existente. Los ataques contra un sufragio universal “populista” sólo pueden satisfacer a los adeptos a la “gobernanza”, que rara vez son revolucionarios; el rechazo de cualquier acción en el marco de un partido o de un sindicato no puede sino alegrar a los defensores del sistema. Pero sobre todo, la afirmación espiritualista de una revelación de la Verdad Absoluta parece que sólo ofrece un comunismo desprovisto de marxismo, tan abstraído de la Historia que se lo engalana con el encanto poético de las utopías inofensivas.
Sobre Badiou véase también: tamal #703
En tamal 22 de enero de 2.011