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| Imagen en: El rincón de yanka |
Es una pasión peligrosa, pues va directamente dirigida contra el poder opresor y pone en peligro el conjunto del orden social: "aunque la indignación parezca ofrecer la apariencia de equidad, lo cierto es que se vive sin ley allí donde a cada cual le es lícito enjuiciar los actos de otro y tomarse la justicia por su mano" (Ética IV, Cap.XIV). Sin embargo, como otras muchas pasiones que Spinoza considera tristes desde el punto de vista ético, la indignación no deja de ser una pasión política necesaria, pasión de resistencia, pasión constitutiva de un nuevo orden. De ahí la paradoja del extraño imperativo militante que sirve de título al panfleto de Hessel, la paradoja de toda política, de toda revolución [¡Indignaos!].
En tamal 17 de mayo de 2.011
