(...) para hacer frente con la globalización a los embates de la globalización desaforada, y para defender los espacios populares que dramatizan la historia y cultura de nuestras regiones, naciones y repúblicas, debemos comprometernos activamente con los esfuerzos por reivindicar los valores fundantes que provienen de nuestra diversidad étnica, cultural y natural, en especial los atributos biodiversos de nuestros trópicos. Este es un gran reto. Aunque pueda haber modernización congruente o armónica con estas políticas, es necesario seguir defendiendo concepciones tradicionales inspiradas en el socialismo humanista y ecológico que ha caracterizado, desde tiempos precolombinos, a nuestra vida campesina, indígena, silvícola, pesquera y minera. Son otras formas, más humanas, de ser, pensar, crear y producir que los capitalistas no pudieron apreciar, pero que siguen vivas a pesar de todas las hecatombes sufridas desde 1492. Los elementos afectivos y emotivos de la globalización -los de la vivencia popular y cotidiana y su movilización, (...)- representan una fuerza antihegemónica que neutraliza la razón instrumental de los procesos de globalización, ese complejo frío y letal que transmiten los expertos eurocéntricos y sus colonos intelectuales, los medios comunicativos y las agencias internacionales. El corazón, tanto o más que la razón, ha sido hasta hoy un eficaz defensor de los espacios de los pueblos que aún quedan en actividad raizal. Tal puede ser nuestra fuerza secreta, aún latente, porque otro mundo es posible. Vale la pena ir desplegándola y movilizándola con toda justicia, contra los poderosos de la Tierra que no parecen tener alma.
En tamal 18 de mayo de 2.010
En tamal 2 de junio de 2.014 - 60 meses de looos tamaleees. Décimo primer mes; mayo de 2.010
