Suma qamaña [Vida Dulce amerindia] (#699)

No se puede dominar la naturaleza si se tiene la conciencia de ser parte simbiótica de ella.
La humanidad tiene que diseñar un modelo de vida que incluya a todos, pues la ciencia y la tecnología ya han interconectado, materialmente, todo el planeta y pronto, paradigmáticamente a toda la humanidad (la coincidencia epistémica del paradigma ecológico y el paradigma animista).
La cama está tendida para estas nuevas bodas del hombre con la tierra: para el "Contrato natural" que relevará 1.700 años de maniqueísmo occidental.
La Vida Dulce no es el mundo del saber, pues los amerindios no pretenden ni quieren transformar el mundo (como los revolucionarios) sino amarlo tal como es (como los místicos).  La Vida Dulce tampoco aspira a la perfección sino a la crianza mutua entre todas las formas de vida, de los astros a las plantas y los animales.  Se desea que todo ser viva, incluso aquellos que se presentan como maleza o plagas, pues todas son personas, es decir, seres con los que se dialoga y conversa y todas tienen derecho a vivir.
El nuevo paradigma trae consigo una serie de conceptos, como los de unidad dual, bifurcación, complementariedad de opuestos, complejidad, efecto observador, sincronicidad, etc. que aplicados a la comprensión y al cambio planeado de las sociedades, nos podrían ayudar a escapar del reduccionismo moderno que está terminando de hacer inviables sociedades abigarradas como la nuestra.
En tamal 3 de noviembre de 2.010

En tamal 7 de junio de 2.014 - 60 meses de looos tamaleees.  Décimo séptimo mes; noviembre de 2.010