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Mediante el tamal:
¿Cómo pretende Colombia superar a Chile en liderazgo educativo latinoamericano? (#1.666)
¿Cómo pretende Colombia superar a Chile en liderazgo educativo latinoamericano? (#1.666)
propongo una comparación entre las expectativas de mejoramiento laboral por parte del magisterio colombiano y el referente a superar si es que Colombia realmente aspira a constituirse en "el país más educado de Latinoamérica" en el brevísimo lapso de una década, teniendo en cuenta que actualmente ostenta uno de los peores niveles de educación estandarizada en el continente. El referente a superar es Chile, hoy por hoy reconocido a la cabeza de dicho ránking.
En la actualidad el país austral tramita reformas estructurales a su sistema para mejorar problemas relacionados con su ruta inicial de emprendimiento educativo denunciados por la sociedad desde 2.006. Dichas reformas son interesantes porque consideran a fondo lo social y económico en favor de las clases medias y las desfavorecidas aún haciendo parte como lo hace Chile de la OCDE. Una auténtica innovación socioeducativa orientada a garantizar la sostenibilidad competitiva de los chilenos en Latinoamérica y a mejorar su posicionamiento global. A mi parecer la clave de esta innovación está en el trabajo mancomunado de todos los agentes del sistema, incluyendo por supuesto a los profesores y las facultades universitarias de pedagogía, en una suerte de gana-gana donde nadie se siente explotado ni menos importante. Por contraste en Colombia se intenta posicionar la idea de que la prelación del derecho a una educación escolar de calidad legitima el detrimento de las condiciones laborales de sus profesores, toda vez que el presupuesto para el sector educativo en dicho país prácticamente se limita a migas. En Colombia se pretende hacer ver a la ciudadanía que los profesores son una carga onerosa para los colombianos.
Chile implementó durante largos años un sistema educativo relativamente exitoso que ahora es paradigma en países como Colombia. Pero los caribeños no quieren seguir más a la zaga. En el marco de una ambiciosa política para reposicionar el país globalmente, ahora la pretensión es ser pioneros en Latinoamérica, lo cual implica superar el actual liderazgo chileno. El asunto es que Chile se está reformando en educación para mejorar. No sé entonces qué tan prudente sea para Colombia insistir en rutas de emprendimiento que los australes ya consideran caducas tales como la municipalización de la educación, su privatización mediante colegios subvencionados, la vinculación de profesionales no pedagogos al servicio público escolar, y la selección de educandos por parte de los planteles para responder a presiones del sistema similares al Índice sintético de calidad educativa (estrategia colombiana de reciente implementación que busca su liderazgo educativo en Latinoamérica para el año 2.025). No sé qué tan prudente sea para Colombia alimentar la confrontación entre sus profesores y el gobierno así como lo está haciendo la ministra de educación en un ejercicio especulativo, mientras los líderes latinoamericanos en educación se están reformando en sentido contrario de la ruta que se insiste en el país caribeño.
El mundo global, ese al que tanto aspiran las élites colombianas, se mueve con rapidez y plasticidad pero la dirigencia educativa sigue demostrando lentitud y rigidez en el manejo político. No así las bases educativas que siguen viéndose como actores de segunda por los técnicos de la educación colombiana. En Chile el gobierno se decidió por fin a tener en cuenta suficientemente sus bases porque entendió que de esa forma fortalece su competitividad no solo económica sino como sociedad. ¿Qué pasa en Colombia? ¿Acaso se piensa todavía que la productividad de un país necesariamente implica la segregación de su pueblo? Esta idea fue revaluada desde la crisis mundial del neoconservadurismo y constituye una clave en el desarrollo contemporáneo de los países de avanzada quienes buscan el mejoramiento integral de su población, así sea tan solo por el interés de adaptar sus indicadores a las nuevas condiciones del mercado global.
No es factible superar a Chile adhiriéndose Colombia como los chilenos a la OCDE pero imitando los caminos de productividad esclavizante de los tigres asiáticos (Corea del Sur, Singapur, Taiwan y Hong Kong) en la última cincuentena. Así se engordaría la chequera de algunos y se erradicaría la extrema pobreza en el mejor de los casos. Pero ni social ni culturalmente se saldría del subdesarrollo. Junto con las reformas educativas en Chile podrían considerarse las experiencias cubana y finlandesa por ser más compatibles con la idiosincracia colombiana.
Este post (cliqueando sobre la imagen) ilustra la diferencia diametral entre la relación gobierno - docentes a nivel colombiano y chileno. Obsérvese cómo los profesores australes incluso se sorprenden de la sensata generosidad gubernamental con respecto a su cualificación y bienestar laboral. En Colombia todavía el gobierno piensa que sus profesores deben dejar de protestar con sonoridad y estar agradecidos con lo que se les puede dar. O más denigrante aún consolarse en que otros están peor. No creo que el problema real en Colombia sea falta de dinero para dignificar las condiciones salariales de los profesores tal y como lo asegura el gobierno. Téngase en cuenta la inédita cantidad de años en bonanza económica que el país acumula sin interrupción -prácticamente todo el siglo XXI- y los escándalos monumentales de despilfarro de recursos que acumulan otro tanto. Si hasta la guerra parece que se fuera a acabar en Colombia (que se supone es lo que más desangra el presupuesto nacional)... ¿Dónde va a ir todo ese dinero una vez llegue la paz?
El cuento de que ahora es por la baja en los precios del petróleo que se han mermado las finanzas del país es tan increíble como el de la supuesta sequía producto del fenómeno del niño, que nunca apareció pero se utilizó (¿premeditadamente?) para aupar una inflación descomunal a partir del encarecimiento de la canasta familiar en el primer trimestre de 2.015. Como quien dice del gobierno colombiano que en la actual coyuntura especula tanto desde su ministerio de educación como desde su ministerio de hacienda.
Además del presente tamal sugiero revisar nuevamente el tamal #1.666 pues incluye una actualización infográfica sobre los salarios del magisterio colombiano.
mAuriciO
(Actualizado en 29 de abril de 2.015)
En tamal 23 de abril de 2.015
En la actualidad el país austral tramita reformas estructurales a su sistema para mejorar problemas relacionados con su ruta inicial de emprendimiento educativo denunciados por la sociedad desde 2.006. Dichas reformas son interesantes porque consideran a fondo lo social y económico en favor de las clases medias y las desfavorecidas aún haciendo parte como lo hace Chile de la OCDE. Una auténtica innovación socioeducativa orientada a garantizar la sostenibilidad competitiva de los chilenos en Latinoamérica y a mejorar su posicionamiento global. A mi parecer la clave de esta innovación está en el trabajo mancomunado de todos los agentes del sistema, incluyendo por supuesto a los profesores y las facultades universitarias de pedagogía, en una suerte de gana-gana donde nadie se siente explotado ni menos importante. Por contraste en Colombia se intenta posicionar la idea de que la prelación del derecho a una educación escolar de calidad legitima el detrimento de las condiciones laborales de sus profesores, toda vez que el presupuesto para el sector educativo en dicho país prácticamente se limita a migas. En Colombia se pretende hacer ver a la ciudadanía que los profesores son una carga onerosa para los colombianos.
Chile implementó durante largos años un sistema educativo relativamente exitoso que ahora es paradigma en países como Colombia. Pero los caribeños no quieren seguir más a la zaga. En el marco de una ambiciosa política para reposicionar el país globalmente, ahora la pretensión es ser pioneros en Latinoamérica, lo cual implica superar el actual liderazgo chileno. El asunto es que Chile se está reformando en educación para mejorar. No sé entonces qué tan prudente sea para Colombia insistir en rutas de emprendimiento que los australes ya consideran caducas tales como la municipalización de la educación, su privatización mediante colegios subvencionados, la vinculación de profesionales no pedagogos al servicio público escolar, y la selección de educandos por parte de los planteles para responder a presiones del sistema similares al Índice sintético de calidad educativa (estrategia colombiana de reciente implementación que busca su liderazgo educativo en Latinoamérica para el año 2.025). No sé qué tan prudente sea para Colombia alimentar la confrontación entre sus profesores y el gobierno así como lo está haciendo la ministra de educación en un ejercicio especulativo, mientras los líderes latinoamericanos en educación se están reformando en sentido contrario de la ruta que se insiste en el país caribeño.
El mundo global, ese al que tanto aspiran las élites colombianas, se mueve con rapidez y plasticidad pero la dirigencia educativa sigue demostrando lentitud y rigidez en el manejo político. No así las bases educativas que siguen viéndose como actores de segunda por los técnicos de la educación colombiana. En Chile el gobierno se decidió por fin a tener en cuenta suficientemente sus bases porque entendió que de esa forma fortalece su competitividad no solo económica sino como sociedad. ¿Qué pasa en Colombia? ¿Acaso se piensa todavía que la productividad de un país necesariamente implica la segregación de su pueblo? Esta idea fue revaluada desde la crisis mundial del neoconservadurismo y constituye una clave en el desarrollo contemporáneo de los países de avanzada quienes buscan el mejoramiento integral de su población, así sea tan solo por el interés de adaptar sus indicadores a las nuevas condiciones del mercado global.
No es factible superar a Chile adhiriéndose Colombia como los chilenos a la OCDE pero imitando los caminos de productividad esclavizante de los tigres asiáticos (Corea del Sur, Singapur, Taiwan y Hong Kong) en la última cincuentena. Así se engordaría la chequera de algunos y se erradicaría la extrema pobreza en el mejor de los casos. Pero ni social ni culturalmente se saldría del subdesarrollo. Junto con las reformas educativas en Chile podrían considerarse las experiencias cubana y finlandesa por ser más compatibles con la idiosincracia colombiana.
Este post (cliqueando sobre la imagen) ilustra la diferencia diametral entre la relación gobierno - docentes a nivel colombiano y chileno. Obsérvese cómo los profesores australes incluso se sorprenden de la sensata generosidad gubernamental con respecto a su cualificación y bienestar laboral. En Colombia todavía el gobierno piensa que sus profesores deben dejar de protestar con sonoridad y estar agradecidos con lo que se les puede dar. O más denigrante aún consolarse en que otros están peor. No creo que el problema real en Colombia sea falta de dinero para dignificar las condiciones salariales de los profesores tal y como lo asegura el gobierno. Téngase en cuenta la inédita cantidad de años en bonanza económica que el país acumula sin interrupción -prácticamente todo el siglo XXI- y los escándalos monumentales de despilfarro de recursos que acumulan otro tanto. Si hasta la guerra parece que se fuera a acabar en Colombia (que se supone es lo que más desangra el presupuesto nacional)... ¿Dónde va a ir todo ese dinero una vez llegue la paz?
El cuento de que ahora es por la baja en los precios del petróleo que se han mermado las finanzas del país es tan increíble como el de la supuesta sequía producto del fenómeno del niño, que nunca apareció pero se utilizó (¿premeditadamente?) para aupar una inflación descomunal a partir del encarecimiento de la canasta familiar en el primer trimestre de 2.015. Como quien dice del gobierno colombiano que en la actual coyuntura especula tanto desde su ministerio de educación como desde su ministerio de hacienda.
Además del presente tamal sugiero revisar nuevamente el tamal #1.666 pues incluye una actualización infográfica sobre los salarios del magisterio colombiano.
mAuriciO
(Actualizado en 29 de abril de 2.015)
En tamal 23 de abril de 2.015
