El Buen Vivir o la disolución de la idea de progreso (#922)

Imagen en: acordem
El concepto de “buen vivir” ha cobrado notoriedad a partir
de los debates en América del Sur, y en especial por sus
recientes formulaciones constitucionales. Es justamente
desde la visión de los marginados por la historia, desde
los pueblos y nacionalidades indígenas, desde donde
se plantea el Buen Vivir como una oportunidad para
construir otra sociedad sustentada en la convivencia del
ser humano en diversidad y armonía con la naturaleza,
a partir del reconocimiento de los diversos valores
culturales existentes en cada país y en el mundo.

Esta idea en Ecuador se expresa como Buen Vivir o sumak
kawsay en kichwa, mientras que en Bolivia se le invoca
como Vivir Bien, suma qamaña en aymara, o ñandareko en
guaraní y sumak kawsay en quechua. En la construcción
del concepto se desnudan los errores y limitaciones de
las diversas teorías del llamado desarrollo, se cuestionan
algunas de sus bases fundamentales ancladas en la
idea de progreso, y a la vez se abren las puertas a otras
opciones alternativas. El Buen Vivir no es, entonces, un
desarrollo alternativo más dentro de una larga lista de
opciones, sino que se presenta como una alternativa a
todas esas posturas. Sus avances más importantes han
tenido lugar en Bolivia y Ecuador. Se trata de una idea
plural que sigue en construcción y discusión, no sólo en
estos países andinos.

En tamal 3 de junio de 2.011