El fenómeno ascendente del Partido del Progreso y la horrorosa masacre perpetrada por Breivik han desmoronado la ilusión socialdemócrata de una sociedad homogénea donde las contradicciones de clase se resuelven con el diálogo. Los atentados de Oslo han sacado a luz las tendencias que se están desarrollando en esta etapa de crisis capitalista y decadencia burguesa, que hoy tienen como blanco principal a los sectores más vulnerables, pero mañana se volverán contra la organización de los trabajadores si estos toman un curso revolucionario.El surgimiento de la extrema derecha en un polo y la emergencia de lucha de clases con las rebeliones en el Norte de África, los indignados en España y la resistencia de los trabajadores griegos a los brutales planes de ajuste, están anticipando las batallas futuras en el marco de la crisis capitalista y muestran la urgencia de poner en pie partidos obreros revolucionarios que estén a la altura de estos desafíos.
En tamal 1 de agosto de 2.011